miércoles, 12 de septiembre de 2012

¡Fuera la yuta de Filo! Un contrapunto con la izquierda





por Ale Arreguez

El PJ (Nueva Línea) pide mano dura en la Facultad. ¿Seguridad para quién?

Desde los medios nos taladran la cabeza con “la ola de inseguridad”. Perversamente se valen de esa campaña para criminalizar y estigmatizar la pobreza, para pedir mano dura. Con palos quieren disimular la enorme desigualdad social que este sistema engendra, y con más palos quieren impedir que nos organicemos contra nuestra inseguridad. La inseguridad de no saber si este mes llegamos al 30, si el mes que viene seguiremos teniendo trabajo, si volveremos a nuestras casas después de laburar (en caso de no morir aplastados por toneladas de azúcar o quemados por melaza hirviendo), la inseguridad de que un rati nos pille y por no estar “bien vestidos” nos pegue un tiro, o por estar organizados en nuestros lugares trabajo y estudio nos espíen o por ser mujeres nos obliguen a prostituirnos.
Si hay una institución que está implicada en cada uno de los delitos, es la policía. En su haber tiene centenares de pibes asesinados. Con su gatillo fácil mata a 1 joven cada 28 horas, por el sólo hecho de ser pobres. Desaparece a mujeres y niños víctimas de las redes trata y prostitución. Desde las comisarías digita los grandes robos organizados y se chupa a los pibes que se niegan a robar para ellos. Luciano Arruga sigue desaparecido. Son el brazo armado del Estado burgués, por eso, el gobierno y los grandes empresarios están sí seguros con su presencia cuando hay que reprimir a los trabajadores y estudiantes, al pueblo pobre que se organiza para salir a luchar por sus demandas. Los policías cobran su salario para eso. Para amedrentar, perseguir, reprimir, someter a los sectores más castigados de la sociedad. Para impedir, mediante la fuerza, la conquista de cualquier derecho por el que nos organicemos.
Ahí está la yuta de Alperovich con la montada reprimiendo a los jubilados en la Plaza Independencia para dar fe de esto. También está vigilanteando en los Hospitales en pleno conflicto de los Autoconvocados de la Salud. Aún pedimos justicia junto a los familiares del joven Ismael Lucena que cayó en manos de estos asesinos por “portación de rostro”. No se nos borra de la mente la imagen de Viviana Alderete, vendedora ambulante, madre de 4 niños, torturada a más no poder en la comisaría Nº 5, porque (en palabras del rati del súper) “tenía cara de andar robando”. Después de más de 10 años de su desaparición, en un juicio histórico, está saliendo a la luz que la policía siempre supo el paradero de Marita Verón, pero, como dijimos, cobran su sueldo para encubrir a la Chancha Ale.
Esta es la policía que la conducción del CUEFyL, en manos de la Nueva Línea/ Estudiantes Humanistas nos quiere meter en la Facultad. La misma que diariamente espía organizaciones políticas, sociales, culturales y universitarias, como salió en la denuncia contra la Dirección de Inteligencia Criminal de la Policía, conocida como D-2. No nos sorprende viniendo de la Nueva Línea, que apoya al Gobierno de Alperovich, quien siguiendo la política K, tiene  funcionarios que vienen desde la dictadura como (Sassi Colombres, Goane, Miguel Brito y Pablo Brillo), que permitió que el genocida Bussi pase sus últimos días cómodamente en Country, que aplaudió a Nilda Gorra cuando lanzó el Operativo Escudo Norte, metiendo 3000 Gendarmes en el NOA.
Por supuesto que la Franja Morada (en todas sus variantes/fracciones) adhiere a la política de la Nueva Línea. La UCR tiene histórica tradición antiobrera y antipopular defendiendo los intereses de lo más rancio de la oligarquía. La última vez que fueron Gobierno no vacilaron en sacar la policía a la calle cobrándose la vida de 36 personas en las jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001. Los radicales aprovechan cada oportunidad que se les presenta para pedir mano dura y represión.


Las im-posturas de la Izquierda frente a la Policía.

El principal error de todas las corrientes que estamos en contra de la presencia policial, radicó en haber permitido que la Nueva Línea- Estudiantes Humanistas maniobren en la Asamblea, de manera tal, que la polarización sea: policía “adentro o fuera”; cuando en la primera Asamblea los estudiantes ganamos por mayoría votando en contra de la policía. Ante esta maniobra algunas agrupaciones de izquierda (PUL-PO, La Darío Santillán-FPDS, y QUNQA-CEPA, MST) se adaptaron y con argumentos ambiguos terminaron votando a favor de más policía en la periferia de la Facultad. Veamos.
Por un lado el PUL (PO), comenzó planteando que más policía no era “útil” para combatir el robo. Que estando la Facultad a una cuadra de la comisaría igual nos roban, que los policías que ya están “se rascan” todo el día sentados en la entrada, que cuando nos roban no quieren tomarnos la denuncia, etc, etc. Es decir terminan avalando el discurso mediante el cual se oculta el verdadero rol de la policía, se lo disfraza de “están para cuidarnos” y el problema entonces pasa a ser simplemente una cuestión de pereza de la policía, falta de eficacia y vaguedad.
Quizás siguiendo la misma lógica, el PUL mocionó sugerirle un nuevo plan de redistribución a los ratis. Sí señores, encima que implica una resignación a que “los que ya están se queden”, un sector de la izquierda termina tirándole ideas a los asesinos para que con mayor eficacia “nos cuiden” (¿de qué?!), para que no se les pase una, para garantizarles que tengan total control de todos los accesos a la Facultad, que nadie entre o salga de la facultad sin que los botones de la Decana nos estén fichando. Esta moción también fue votada por todas las corrientes de izquierda arriba mencionadas.
La discusión que se esconde detrás de policializar la Facultad es, en realidad, la de aislar a la Universidad de la sociedad. De materializar -cana mediante-, el muro ideológico que las políticas educativas de Menem y los K construyeron entre la Universidad y los sectores más castigados de la sociedad. Y a esto se sumó también la izquierda (PUL, DS, QUNQA, MST) cuando votó a favor de que la Universidad ponga colectivos que nos lleven “a salvo” desde la seguridad de la Facultad-Isla hasta la seguridad de nuestros hogares. (Que obviamente no es lo mismo que un boleto estudiantil).
Otra impostura del PO (también votada por las mismas corrientes de izquierda) es que las autoridades deben reunirse con toda la comunidad educativa para discutir y proponer un plan de seguridad del que deberán hacerse cargo… Otra vez le pifiaron a la comprensión sobre el rol social de las camarillas que Gobiernan la Facultad y la UNT. Justamente compañeros, como se hacen cargo de SU seguridad (no de la nuestra) es que actualmente la policía patrulla impunemente armada por los pasillos de la facultad. Nunca faltan las patotas de “no- docentes” (pagadas por las autoridades a las que el PO les exige que se hagan cargo) para reprimirnos cuando protestamos o perseguirnos por los pasillos.
En el caso del PO esta votación forma parte de una lógica política donde plantean desde participar de las marchas donde sectores de la clase media piden mano dura, sindicalizar a la policía y apoyar los pedidos de aumento salarial de la cana. Sobre esto puede verse el intercambio entre el PTS y el PO acá.
Lo loco es que los compañeros tanto del PO, como del FPDS y el PCR, bien saben que la eficiencia de la policía no se mide de acuerdo a cuánto nos protegen. De hecho el asesinato de Mariano Ferreyra, de Dario y Maxi, del Patón, el Jere y el Mono, el procesamiento de Marcos Mendoza y tantas otras cosas no son sino una cruda muestra de esto. Pero entonces… ¿Por qué votaron lo que votaron? Porque cederle al “sentido común” de la mayoría los deja en una posición realmente cómoda. Con planteos ambiguos, evitan tener que confrontar contra el sentido común de un sector amplísimo, se evitan la molestia de combatir y muy probablemente quedar “mal vistos” por muchos estudiantes. Es decir porque les resulta cómodo y conveniente quedar bien tanto con “los que quieren más policías” como con los que “no quieren más policía”.
El problema es que ante esta discusión polarizada, sino es la izquierda la que defiende consecuentemente sus principios e intenta combatir contra el sentido común de que “la policía puede llegar a jugar un rol progresivo”, lamentablemente quien se fortalece es la derecha.
Lo que pasó en la Asamblea es una muestra más de que el Movimiento Estudiantil no es homogéneo. Por eso, desde la Juventud del PTS luchamos por conquistar una fracción importante de izquierda que esté a la altura de los tiempos que se avecinan y que se una en las calles junto a los trabajadores, combatiendo a las patronales, sus partidos, su aparato represivo y su Estado. No aspiramos a recuperar los Centros o instancias de organización como un fin en sí mismo. Los pensamos como herramientas, como medios. Por fuera de este contenido, cualquier Centro que recupere la izquierda es estéril. Que en pos de ganar más votos en las elecciones no se lleven hasta el final las discusiones y las posturas que defendemos, no es otra cosa que hacer de la táctica, una estrategia. La consecuencia grave en la que incurren los compañeros es, gráficamente sencilla: Más policía en los alrededores de la Facultad nos debilita estratégicamente para llevar adelante cualquier lucha o reclamo.
La tarea que queda planteada ahora es organizarnos por echar a la policía de la Facultad, parándonos desde la votación de la asamblea cuando se votó en contra de la moción que proponía que la policía esté adentro (incluso estacionamientos, o patios). Para esto, tenemos mucho más que un argumento legal. Que la yuta no pueda ingresar en la UNT es una conquista que costó sangre a estudiantes y docentes y que debemos defender en contra de las maniobras de las Autoridades y la conducción del CUEFyL.

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